domingo, 14 de agosto de 2011

Modernismo

Aprovechando mi estancia en tierras valencianas durante estas vacaciones hice una visita al Museo de Historia de Valencia, uno de los museos más desconocidos de la ciudad, a la vez que sorprendente. En primer lugar por su ubicación, al encontrarse situado en el seno de los antiguos depósitos de agua de la ciudad de Valencia. Emplazamiento que convierte el espacio expositivo en algo casi mágico. Y en segundo lugar por su contenido, siguiendo un discurso lógico y temporal muy acertado. Uno de los pocos puntos débiles del museo es la falta de información y cartelería sobre muchas de las piezas expuestas, pues muchas veces resultaría interesante contar con información sobre el origen de las piezas, y que en este caso no se muestra accesible.

Pero mi visita a este museo se debía a la exposición temporal "Viena en la arquitectura modernista de Valencia". Siempre he sido un apasionado por los edificios, el urbanismo y el paisaje urbano. En la exposición se plantean similitudes entre el estilo vienés y el modernismo desarrollado en la arquitectura valenciana que resultan muy interesantes.

A la vez, también se plantea un recorrido por el centro de la ciudad de Valencia, a través del cual se van descubriendo distintas construcciones que afortunadamente han sido conservadas hasta nuestros días.

Así que... ¡si visitáis Valencia este verano ya no podéis decir que no sabéis qué hacer!

¡Hasta pronto!

miércoles, 10 de agosto de 2011

Y pasó


Tras medio año sin escribir en este, mi blog, he decidido retomar la sana costumbre de escribir y plasmar mis ideas. El principal motor que me ha movido a ello ha sido el último post que publiqué en el mes de febrero, justo antes de que cambiara mi vida. En ese post se hace patente la desmotivación y la desesperación que siente alguien que se ha esforzado mucho por conseguir algo que nunca llega.

Al releer el post con la perspectiva que da el tiempo, he sentido la imperiosa necesidad de volver a escribir. De contar que esa época pasó y que las frustraciones desaparecieron, transformándose en nuevas oportunidades.

Y a partir de ahora renuevo mi compromiso con publicar cosas interesantes en el blog, y como ya dije muchas veces... Intentaré evitar reflexiones demasiado personales, publicando posts que resulten interesantes para todos.

¡Hasta pronto!

jueves, 24 de febrero de 2011

El miedo de los poderosos



He decidido titular así este nuevo post después de una serie de acontecimientos recientes que han ocurrido en mi vida. No voy a entrar en cuáles han sido exactamente, porque no es lo importante. Lo importante es la reflexión que ha tenido lugar en mi cabecita a lo largo de estos días. Y es que muchas veces, cuando uno se acerca como un humilde mortal más a una importante institución, e intenta mostrar su capacidad para desarrollar un trabajo determinado, poniendo al abasto de la propia empresa su valía y conocimientos, todo parece funcionar bien hasta que llega el momento de transformar en real el trabajo teórico.

En ese momento comienzan los problemas, aunque con las excusas presentadas de una forma muy diplomática. Y es que la sensación que surge en mi interior en estos momentos es la del miedo, pero no propio, sino del miedo que sienten los poderosos. Miedo por el cambio, miedo a todo lo que huele a nuevo, miedo a las nuevas ideas, miedo a que un joven más preparado que ellos sea mejor en su trabajo.

Creo que para conseguir un desarrollo social y económico efectivo debe partirse de la base del aperturismo. Con esto del aperturismo me refiero a que los directivos deben aprender a dejar a un lado los prejuicios, las ideas preconcebidas, los miedos, y aferrarse a las inquietudes, a las necesidades y a las demandas de la sociedad actual. No pegarse con superglue al sillón de piel que les asegura un buen sueldo cada mes, ese rancio inmovilismo. Pero entrar en este tema sería ya muy denso, ya se sabe que lo del altruismo no se tiene muy en cuenta en estas esferas. Y todo ello sin que les importe un comino que los jóvenes preparados de este país nos estamos pudriendo en las listas del paro. Si no, ya me diréis a mi dónde están esas medidas para darnos una oportunidad en la vida a los jóvenes para desarrollarnos como profesionales. Que por cierto, aunque se acerquen las elecciones municipales de 2011, pongo en juego mi título de licenciado en que ni un sólo partido político (de los grandes, claro) presenta ni una sola medida REAL para acabar con este panorama que nos ahoga. Lo veo, lo veo. No tienen ni idea de por donde tirar. Tiempo al tiempo. Resulta sumamente curioso que atravesando una crisis tan profunda como la que estamos sufriendo, NADIE, al menos de una forma visible, sea capaz de cuestionar el sistema capitalista. Muy curioso, sí señor. Pero bueno, todo esto es harina de otro costal.



Acabando, me comprometo a: Si algún día ostento algún tipo de cargo (aunque sea de presidente de falla, mire "usté"), prometo cumplir mi palabra: escuchar a los jóvenes, impulsar nuevas ideas y no aferrarme al cargo como si hubiera nacido con él bajo el brazo. Amén.

¡Hasta pronto!

domingo, 23 de enero de 2011

Olvidarse de vivir




Justo ayer tuve una conversación interesante con una buena amiga, donde nos pusimos a hablar sobre el ritmo de vida que llevamos, olvidándonos en la mayoría de las ocasiones de lo que realmente le da sentido a la vida, de lo que nos gusta, de lo que nos hace felices, de lo que nos motiva o de lo que nos ayuda a seguir adelante. Normalmente, esas pequeñas cosas de la vida nunca suelen ocupar un eje central en nuestra rutina, relegándolas a un segundo plano, en el mejor de los casos, cuando no son reprimidas u olvidadas.

Todo vino a colación de una reflexión sobre la situación actual a la que nos enfrentamos los recién titulados universitarios. Uno tiene la sensación de haber dedicado cantidades ingentes de tiempo a esforzarse sin conseguir ningún fruto a día de hoy. Y lo peor es la respuesta de las personas que intentan ayudarte: "Bueno, tú sigue formándote, que eso es siempre bueno". Pero vamos a ver, es que... ¿nunca va a ser suficiente? Pues parece que no, porque vayas donde vayas, eches la beca que eches, te inscribas en la oferta en que te inscribas, siempre hay algún friki sin vida que tiene más títulos que tú.

Y sí, digo friki sin vida, porque este sistema nos está convirtiendo en eso, en máquinas autómatas que tienen que vivir para trabajar y pagar una hipoteca a 50 años. ¿Cuanta gente ha firmado préstamos e hipotecas sin pararse a pensar que se ha enrolado en un sistema que solo favorece a unos pocos? ¿Cuanta gente realmente se ha parado a reflexionar sobre los inconvenientes del fracasado sistema capitalista actual? Creo sin duda que esta sociedad necesita una reflexión profunda sobre sus valores y sobre los pilares sobre los que se sustenta. No es posible que la vida de las personas se dedique por completo a trabajar en una empresa 12 horas al día, cobrando un sueldo que apenas le permite llegar a fin de mes, soportando lo insoportable y sin tiempo para disfrutar de sus hijos, de su familia, de su entorno, en definitiva de su vida. Pero eso sí, mientras tanto unos pocos poderosos, sentados en sus tronos tapizados de billetes de 500 euros (el euro, el mayor invento del milenio... sin duda para las clases con mayor poder adquisitivo, claro) se encargarán de recordarte quién eres, por qué estás aquí, y qué es lo que tienes que hacer si no quieres causar problemas al sistema.

Yo no quiero formar parte de este sistema asqueroso, que me niega la oportunidad de ser quien quiero ser, de dedicarme a lo que quiero, de defender la libertad sin hipocresía, sin segundas intenciones, sin maldad. Porque me gusta la transparencia, decir lo que pienso y vivir sin miedo. Por todo ello, escribo esto hoy. Porque estoy harto y cansado. Porque son mis principios, a mis 26 años.

martes, 28 de diciembre de 2010

Insomnio y Mari Merche

Las noches de insomnio suelen ser las de mayor creatividad y productividad... ¿Os ha ocurrido alguna vez? En noches como esta las ideas fluyen con mayor rapidez hacia el papel, el word, o la lectura de un libro. Por suerte no tengo que madrugar, ni presentar una cara agradable ante ningún jefe! (o por desgracia, claro... según como se mire la cosa).

Gracias a una amiga muy leída que tengo (bueno, si en lugar de un libro se trata de una canción, ¿se dirá "ser una persona muy oída"?)... Bueno, he descubierto una cantante de los años '40, llamada Mari Merche (sí, un nombre muy del siglo XX). Hay que ver con qué cancioncillas se entretenían en aquéllas épocas. La verdad es que no se muy bien en qué género enmarcarla... ¿Couplé? ¿Jazz-folk? A saber, pero mola. Uno se imagina en un salón de la época, con su traje, cortinas rojas por doquier, borlas doradas a raudales y lámparas a media luz mientras suenan estas canciones, y la verdad es que le entra una cierta nostalgia por lo no vivido, pensando que ya no existen sitios así.

Ahora es que ya no vamos ni a un café a relacionarnos, todo es facebook, tuenti, twitter y derivados. Pero de eso hablaré en otro post, que da para mucho.

Ah, y Feliz 2011 (once ya).


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domingo, 19 de diciembre de 2010

No quiero ser normal



Gracias a mi amiga Laia he descubierto un grupo, llamado "El cuarteto de Nos". Obviamente este grupo existe desde hace años, y es conocido en sudamérica, pero aquí, al otro lado del charco pues como que todavía no había llegado a mis oídos. Es lo que ocurre cuando uno encuentra amistades puestas en estos temas músico-culturales, que te alimentan el alma a base de bien. Yo diría que ya la tengo con sobrepeso.

Bien, cuento esto porque reflexioné a partir de una de las canciones de este grupo, a través de la cual me sentí muy identificado. Lleva por título el mismo que este post, y dice cosas así como: No quiero ser normal, odio la Navidad, no quiero ir donde todos van, la mayoría de la gente no tiene razón, odio ir a una manifestación, a ningún héroe glorifico, con nadie me identifico, lo que es moda me incomoda, no puedo por ser como todos no ser nadie...

¡Y cuanta razón llevan! Al menos desde mi punto de vista esas pequeñas frases están cargadas de verdad. Cuanto más tiempo discurro por este mundo, más cuenta me doy de la gran hipocresía que producimos y nos rodea. Resulta realmente complicado encontrar gente auténtica, que diga las cosas que piensa de una forma honesta y sincera, en todos los aspectos. Bien sea en un ámbito académico, coloquial o a pie de calle.

Pienso que es muy triste que el miedo a ser juzgados por lo que pensamos, decimos o hacemos nos condicione de tal manera la vida, que nos haga seguir manteniendo máscaras absurdas para poder soportar nuestra existencia en la sociedad occidental que nos toca soportar. Yo, no quiero ser normal.

Aquí os dejo el tema para vuestro recreo y disfrute.



¡¡¡Hasta pronto!!!

domingo, 12 de diciembre de 2010

Angelina o el honor de un brigadier




Hola queridos lectores, volveré a empezar este nuevo post con una frase que viene siendo tradicional: ¡¡¡vaya, ya hacía tiempo que no actualizaba por aquí!!! Y es que últimamente me cuesta bastante engancharme a actualizar. A ver si lo consigo y os voy contando cosas interesantes.

Total, que llevaba un tiempo pensando en volver por aquí, y finalmente he encontrado el detonante perfecto: una obra de teatro. Hacía mucho tiempo que no iba al teatro. Creo que uno de los ingredientes necesarios para hacerlo es simplemente encontrar a alguien con quien ir, ni más, ni menos.

Y es que la sensación que tiene uno al entrar en la sala es como mínimo curiosa. ¿Por qué? ¡Por que con tu llegada baja la media de edad del público asistente! Me parece un poco triste que la gente joven no vaya al teatro. Bien, puedo comprender que al público más joven no le apetezca ver un drama, una ópera, o un ballet... Pero, ¡una comedia!.




Sí, vimos una comedia titulada Angelina o el honor de un brigadier, que se ha representado durante la primera quincena de diciembre en el Teatro Principal de Valencia. Se trata de una obra de Enrique Jardiel Poncela, dramaturgo madrileño de la primera mitad del siglo XX. La obra está ambientada en 1880. En aquella época, Angelina, que es la hija de Don Marcial, el brigadier, se escapa con Germán el día de su petición de mano. Esto provoca una situación divertida y una búsqueda por parte de su padre y Rodolfo, el novio abandonado. Además, Don Marcial se bate en duelo con Germán, donde éste resulta herido, enterándose Don Marcial de que su mujer, Marcela, le estaba engañando también con el mismo galán. A partir de aquí, el honor del brigadier se ve mancillado, y decide tomar medidas drásticas...

Así que si esta representación, encabezada por Chete Lera, Soledad Mallol, Jacobo Dicenta, Carolina Lapausa y Luis Pereazagua entre otros, se acerca a vuestra ciudad no dudéis en hacerle una visita, ¡¡¡no os arrepentiréis!!!

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